Historia sin título

Siempre me ha gustado leer, y ahora me he puesto a escribir. Este es el primer capítulo de un cuento de guerreros, leyendas y viejas glorias, espero que les guste.

Capítulo I  – Almira

Era una noche tranquila, aunque muy húmeda, tanto que parecía que una tormenta se avecinaba, estaba apunto de llegar al muelle de un pequeño pueblo en la lejana tierra de Amira. ¿Qué viejo guerrero de la orden querría pasar sus últimos días ahí? Bueno, no era de mi incumbencia, el Maestro me había ordenado ir ahí para cumplir la última parte de mi entrenamiento, me entrenaría ni más ni menos que el grandioso Rembrant, el poderoso espadachín capaz de combatir a 10 guerreros de elite y salir ileso, el que sólo venció a todo un batallón de albiones sin siquiera un rasguño. A pesar de todo lo que se decía de este personaje él se negaba a asistir a las reuniones de la orden, muchos decían que ya había muerto, espero que no, debía ser así, si no, ¿por qué el maestro me había enviado ahí?

Llegamos, desembarqué, fui el único, aparentemente nadie más quería tener nada que ver con ese pueblo olvidado de dios, algunas muecas de terror en algunos de los mercantes a bordo del barco, los marinos sonreían, aparentemente sabían algo que yo no, en fin, no tenía miedo, era diestro con el arco, conocía algunos hechizos, sabía lo básico de alquimia, lo único que no había podido perfeccionar era el manejo de la espada, por eso estaba ahí, con eso terminarían estos 6 años de entrenamiento y no podría defraudar a mi Maestro, Lemiel, el más grande arquero de toda la historia.

Mi maestro había estado, como los otros maestros de la vieja orden en la batalla librada hace 50 años contra Albibion, una batalla sangrienta, donde murieron cientos de miles de soldados, pero fue gracias a los 5 grandes de Elveland: Rembrant, el mejor espadachín que esta tierra haya visto jamás, Nicolás el genial alquimista, Risbik el poderoso Hechicero, Almeria conocedora de los secretos de la vida, y por supuesto mi maestro, Lemiel, el noble arquero capaz de atravesar la más dura armadura  a más de 1 km de distancia.

Por supuesto, todo eso era leyenda ya, la vieja orden dejó de existir y una nueva fue creada, mi maestro fue el único que quedó, los otros maestros se retiraron, algunos se exiliaron, por orden de mi maestro fui en búsqueda de cada uno con el fin de aprender sobre las artes de combate, ahora sólo faltaba aprender a usar la espada.

El pueblo era pequeño, una sola calle principal que iba del muelle a la vieja mansión al final del pueblo, donde vivía el antiguo guerrero. Todo estaba en silencio, ni siquiera los perros se oían ladrar mientras caminaba por la calle principal, la mansión era la única que daba señales de vida, una pequeña luz se veía en una de las torres. La mansión no era tan grande, de hecho no sé por qué le llamaban mansión, pero al ver las demás casas me di cuenta por qué, era significativamente más grande que las casas del pueblo, la cerca estaba descuidada, rechinó la puerta al abrirla, el pasto no estaba podado, un viejo roble dominaba el jardín, se veía siniestro en la oscuridad, parecía observarme, pero no presté atención, no era mucha la distancia de la puerta principal a la cerca, toqué la puerta, ni el más leve signo de que alguien hubiera escuchado, toqué otra vez, pero justo mientras lo hacía la puerta se abrió, me sobresalté al ver que un viejo flaco, canoso y encorvado me habría la puerta, sus ropas estaban roídas y apestaban, me miró y dijo – ¿Qué haces aquí? ¿Quién te envió? – fue algo brusco, su ceño fruncido, y esos ojos llenos de ira me hicieron vacilar, pero respondí – El Maestro Lemiel me ha enviado para mi entrenamiento – En tono burlón respondió – Bah, ¿”El maestro Lemiel”? ¿Tu entrenamiento? No me vengas con estupideces, dime, ¿a qué has venido? – ¿Que demonios le pasaba a este viejo, no acaba de oír?, pero con paciencia respondí – He venido a que el Maestro Rembrant me adiestre en el arte de la espada – Su expresión se tornó más seria, sus ojos mostraron un profundo rencor, dijo – Rembrant murió, será mejor que te vayas por donde viniste – Cerró la puerta en mi cara y me quedé ahí parado sin poder reaccionar.

¡¿Qué?! Rembrant había muerto, no puedo creerlo, ¿a qué vine entonces? ¿el maestro no lo sabía? Eso era improbable, pero entonces, ¿por qué había dicho eso el anciano? Ni bien me había formulado estas preguntas cuando se abrió la puerta de nuevo y el mismo viejo salió, pero ahora salía sereno y con unos ojos llenos de bondad, parecía por completo otra persona, empezó a hablar en un tono amable – Disculpa mi torpeza, en este lugar uno debe ser precavido con los visitantes, es verdad que el guerrero Rembrant murió, pero pasa, que el siguiente barco no pasa dentro de 2 días y no hay ninguna posada en el pueblo, podrás quedarte aquí mientras tanto, lamento que no hayas encontrado lo que buscas -.

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2 Responses to Historia sin título

  1. Mizuy dice:

    Como todos te comentan en frikibcs, yo lo hago aquí!

    Me agrada la narrativa. Como era de esperarse, la ortografía es impecable.

    La historia definitivamente tiene potencial, espero ver más de ella! Por cierto, me gustan los nombres 😛

  2. Thor dice:

    Hola de nuevo, pues ayer ya leei tu historia de nuevo y platicabamos sobre ella y sobre la que estoy escribiendo, a ver si corrigo algunas cositas que pueden ser mejoradas, a ver si entre semana me animo a poner algo en mi blog o en frikibcs aunque me da nervios.-., bueno nos vemos :D!

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